// May 22nd, 2010 // No Comments » // Arquitectura, insólito

Un aerostático habitable capaz de posarse sobre el agua, con el fin de acudir en ayuda de las víctimas de catástrofes naturales: es lo que ha imaginado el arquitecto Vincent Callebaut creando Hidrogénase, un proyecto inspirando en los mecanismos de la naturaleza y funcionando con hidrógeno.
La nueva revolución verde ya está en marcha y nos permite concebir la movilidad aérea siguiente a la caída en picado petrolera, 100% autosuficiente en energía y con emisión de carbono cero! Es por eso que el arquitecto Vincent Callebaut introduce Hidrogénase, un aerostático vertical habitable que podrá ser una pista de reflexión para encontrar las soluciones a las poblaciones víctimas de catástrofes naturales y sanitarias. Su diseñador indica en efecto que está destinado a las misiones humanitarias, operaciones de salvamento, a la instalación de búsquedas científicas y al transporte de mercancías. Navegando a 2.000 metros de altitud, mide 400 metros de altura por 250.000 m3.
Este proyecto, del que el objetivo es más estimular la reflexión que de ser realmente construido, se sitúa a medio camino entre ingeniería y biología, y ha sido urdido a partir de un concepto de bio-mimetismo. Se trata de inspirar las formas y los mecanismos que ya existen en la naturaleza. La arquitectura de este edificio, que se parece a un dirigible vertical, “es subversivo y fundamentalmente crítico sobre los modos de vida de nuestra sociedad contemporánea que necesita ser reinventada”, insiste Vincent Callebaut.

Inventado por un mundo carente de reservas de petróleo, el Hidrogénase utiliza los biocarburantes de tercera generación “que no compiten ni con los cultivos alimentarios ni con los espacios forestales”. Este aerostático vertical acaba de posarse en una base con forma de granja flotante, ella también nómada y pudiendo navegar sobre los océanos, para recargarse en hidrógeno. El hidrógeno ha sido escogido ya que es una fuente de energía limpia, capaz de producir electricidad o biocarburante sin emitir CO2. Si el proyecto se parece a una flor a punto de eclosionar, los cuatro espacios que lo componen recuerdan a pétalos acogiendo alojamientos, despachos, laboratorios científicos y ocios. Estas cuatro entidades están reunidas en su mitad por un espacio en cruz que traza las circulaciones. El tallo de la flor, sobre el cual están estructurados estos elementos, abriga las circulaciones verticales, los locales técnicos y los almacenes de mercancías, ya que el aerostático puede transportar 200 toneladas de mercancías.

- Simbiosis con la naturaleza.
La granja flotante puede también posarse bajo el agua, debido a su concepción anfibia. En efecto, cuatro grandes arcos estructuran la plataforma y distribuyen los niveles del anillo central. En las superficie, los arcos están recubiertos por escudos solares térmicos y fotovoltaicos; Bajo el agua, están rodeadas de 32 hidrolices que transforman la energía mareomotriz en electricidad.
El “prototipo biotecnológico” apunta según su creador, la simbiosis de las acciones de los hombres y de sus impactos positivos sobre la naturaleza. Imitando los procesos de los ecosistemas naturales, se trata de reinventar los procesos industriales, urbanísticos y arquitectónicos con el fin de producir las soluciones limpias y de crear una industria donde todo sea reutilizado.
¿Que piensan ustedes de este proyecto? ¿Conocen algún proyecto similar?

Fotos: Vincent Callebaut – Web del Arquitecto: AQUI